viernes, 31 de octubre de 2008

FELLINI TV

Hoy se cumplen 15 años de la muerte de Federico Fellini. Sobran las presentaciones para una mente prodigiosa como la de este cineasta apasionado de lo insólito.

Aunque cuestionado en muchas ocasiones durante su carrera profesional, Fellini fue sin lugar a dudas algo más que un mero director de cine. Pero, ¿qué pinta en un blog sobre televisión? Pues, seguramente, mucho más de lo que pensamos.

Federico Fellini amó y odió la televisión. Su cine, al igual que el de otros muchos directores de la época, se vio afectado por la llegada del televisor al hogar. Pero al mismo tiempo se vio recompensado. La compra de sus películas por parte de cadenas de televisión de medio mundo le proporcionó dinero en momentos difíciles y abrir nuevos mercados en momentos de necesidad. Resulta curioso que fuera él mismo, junto a otros cineastas italianos, quien emprendiera poco después una cruzada contra las cadenas de su país por la publicidad con la que interrumpían la emisión de sus películas.

Una de las consecuencias más directas de la relación entre Fellini y la televisión fue Los clowns. Película producida para la pequeña pantalla y en la que recuperaba una de sus obsesiones, el mundo del circo.
Unos cuántos años después, volveríamos a ver el reflejo de la televisión en una de sus películas. Esta vez en Ginger y Fred.

Durante los años que duró su carrera, a Fellini se le escucharon frases como “la televisión es el espejo donde se refleja la derrota de nuestro sistema cultural” o “condenar la televisión sería tan ridículo como excomulgar la electricidad o la Teoría de la Gravedad”.

Federico Fellini murió con la espina de haber sido tachado de traidor, de acuerdo, pero qué gran traidor.


Aquí os dejo unos minutos de Los clowns. Disfrutadlos.

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miércoles, 29 de octubre de 2008

DEBATE CANNÁBICO

Tal vez sea la falta de ideas. Puede que se trate de falta de motivación. O puede que sean pocas ganas de trabajar. No sé. No sé que puede llevar a Ana Rosa Quintana a recuperar, temporada tras temporada, un mismo tema para los debates de su programa. Me refiero a las discutidas drogas, esta vez encarnadas en la marihuana.
Hasta aquí todo bien. No voy a ser yo quien juzgue al programa por la repetición de contenidos. Lo preocupante aquí no es la repetición sino la baja calidad de esos contenidos. Y lo visto en la mañana de ayer sería de todo menos un debate en condiciones.
Dada la situación, me permito dar unas recomendaciones a la dirección de El programa de Ana Rosa para la próxima vez que se les ocurra reflexionar sobre el cannabis:

Primera. Sé que diez minutos en televisión son toda una eternidad pero si pretendemos debatir sobre un tema tan controvertido, diez minutos con un bloque de publicidad por en medio no son suficientes ni para exponer las primeras ideas.

Segunda. Si queremos debatir es fundamental contar con la participación de expertos en la materia. Presentar al Conde Lecquio, Alejandra Prat o Belén Rodríguez como expertos en algo es un insulto.

Tercera. Unir sistemáticamente los conceptos jóvenes y drogas es peligroso e irresponsable.

Cuarta. Es de simples reducir todo el espectro de consumidores de cannabis a una ínfima parte. No sólo consumen hachís o marihuana los jóvenes con pantalones caídos y palestino al cuello.

Quinta. Argumentar que el consumo de marihuana conduce estríctamente al consumo de drogas duras denota poca inteligencia.

Sexta. Criminalizar el consumo de este tipo de sustancias es una actitud injusta y sensacionalista.

Séptima. El uso terapéutico y medicinal del cannabis no es algo marciano. Existe y se lleva a cabo con normalidad en muchos países europeos.

Octava y última. La documentación previa de la conductora de un debate es necesaria para no dar al traste con él.

Mañana tras mañana, Ana Rosa Quintana nos da lecciones de cómo hacer un programa de televisión con lo mínimo.

domingo, 26 de octubre de 2008

TEMBLAD CALLEJEROS

El 23 de diciembre de 1996 el Tribunal de Coblenza juzgó al reportero alemán Michael Born.
Mito catódico viviente y máximo representante de lo llamado “fake-journalism”, Born fue imputado por engaño entre otros muchos delitos al vender un total de 21 reportajes falsos a la cadena pública alemana RDA y a las privadas RTL Stern y Der Spiegel TV.
En sus reportajes, Born se infiltraba en redes de narcotraficantes, grupos Skin-Heads, células del Ku-Klux-Klan, organizaciones dedicadas al tráfico de órganos y bandas mafiosas de todo tipo. O eso es lo que creían los espectadores ya que todo se trataba de una burda puesta en escena. Actores amateurs, espacios ambientados, situaciones morbosas, cámara en mano… y ya está. Todos tragaron, tanto las cadenas de televisión como los más de cuatro millones de espectadores que veían esos montajes todas las noches.
Pero llegó el día en que Michael pecó de confiado, por no decir otra cosa, y su incompetencia le llevó a repetir actores en sus reportajes. Que el enlace de una red de narcotraficantes fuera a la vez fabricante de bombas en el Kurdistán se ve que a alguien le pareció sospechoso. Acabaron pillándole.

Michael Born fue finalmente condenado a cuatro años de cárcel por engaño, violación de la ley, maltrato de animales, simulación de delito y falsificación de documentos. Pero, ¿y las cadenas de televisión? Acaso no son ellas responsables del rigor y veracidad de sus contenidos. ¿Y sus dirigentes? Acaso no son ellos, en primera instancia, los responsables de los contenidos que emiten sus cadenas.
Nadie fue sancionado o despedido y mucho menos condenado. Nadie salvo Michael Born y dos de sus cómplices.
Durante el juicio el propio Born declaró refiriéndose a las cadenas de televisión que les hubiera vendido hasta el aterrizaje del hombre en Marte y ellos lo hubieran emitido en prime time. No le faltaba razón.

Hace ocho años que Michael Born cumplió condena y salió de la cárcel. No se sabe nada de él desde entonces. Desde aquí aprovecho para lanzarle un mensaje.
Michael, allí donde estés. Piensa que puedes empezar una nueva vida en España, un país de segundas oportunidades. Donde la televisión no es rencorosa y lo menos importante serán tus antecedentes, sino mira Ana Rosa. Espero recibas este mensaje y valores la propuesta.
Temblad Callejeros.

Michael Born (derecha) junto a uno de los
actores que participaban en sus reportajes

sábado, 25 de octubre de 2008

¡HAY QUE APRETARSE EL CINTURÓN!

Esta es la viñeta de Forges que publicó El País en su edición de ayer.

Aprovecho para avisaros que no le quedan más agujeros al cinturón que estrangula mi cabeza, así que cuando esto estalle no sé lo que podrá salir de aquí dentro.
Escuchemos a nuestras abuelas. ¡Hay que apretarse el cinturón!-me dice la mía.
Vale abuela, pero ¿cuál?

martes, 21 de octubre de 2008

EXTRAORDINARIAS MENTES

Extraordinarias mentes. Bajo este título, La Noche Temática reflexionó el pasado sábado sobre el aislamiento que sufren personas con una discapacidad mental y cómo a través de la expresión plástica y un programa de radio se puede recuperar la comunicación. Para ello, el programa de La 2 propuso un acercamiento a la materia a través de dos documentales.

En la primera parte del programa pudimos ver el documental ¿Qué tienes debajo del sombrero? Producido por Julio Medem y dirigido por su mujer, Lola Barrera, e Iñaki Peñafiel.
La película cuenta la historia de Judith Scott. Una escultora norteamericana de 62 años con Síndrome de Down y sordomuda a la que le llega el reconocimiento internacional gracias al programa de un centro de arte para discapacitados mentales, el Creative Growth Art Center.
Durante la emisión de este documental seguramente presenciamos las imágenes más bellas que se han visto en mucho tiempo en televisión. Los planos en los que vemos como Judy teje cual arañita sus esculturas o como se adueña sigilosamente de los objetos que residen dentro de sus figuras son realmente fascinantes y conmovedores a la vez.

Para la segunda parte del programa se reservó LT22 Radio La Colifata. Película documental producida por Bausan Films y dirigida por Carlos Larrondo. La cinta muestra el trabajo cotidiano en Radio La Colifata, una radio hecha íntegramente por los internos del Hospital Psiquiátrico Borda de Buenos Aires. Para los colifatos, que así se hacen llamar sus integrantes, esta emisora supone la única forma de comunicarse con los locos de fuera de los muros.
La Colifata nos enseña como una radio puede servir de instrumento integrador para reducir la estigmatización social que produce la locura. Y con la importante presencia de Manu Chao en el documental, vemos como el proyecto de esta emisora argentina se consolida tras 17 años y se convierte en modelo para otras radios similares en otras partes del mundo, como León dit en Francia, Radio 180 en Italia o Radio Nikosia aquí en Barcelona.

Gracias al ejemplo de La Noche Temática demostramos que no todo en televisión es un lamentable espectáculo de chimpancés. Lástima que se programe en sábado por la noche.

Aquí os dejo unas imágenes de ambos documentales. Disfrutádlas.

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viernes, 17 de octubre de 2008

MENOS MAL QUE NO TENGO HIJOS

Podría ser tu hijo, este es el alarmista título que decidieron los de Antena 3 para su especial sobre la explotación sexual infantil en Camboya del pasado martes. Menos mal que no tengo hijos porque sino estarían aún encerrados bajo llave y envueltos en goma-espuma por si se caen.
Este título coincide con el lema de la última campaña de Protect. Organización sin ánimo de lucro que ha colaborado con Plural Entertainment en la realización de este reportaje. ¿Podría tratarse esta decisión de un detalle de la cadena con la ONG? Conociendo Antena 3, lo dudo.

Con todo el respeto hacia Toñi Moreno, directora del reportaje, es necesario decir que el trabajo adolecía de cierto tufillo sensacionalista. La sucesión descontrolada de casos de abusos, de imágenes de menores e imágenes de pederastas, casi no nos dejaban parar a reflexionar sobre las barbaridades que estábamos viendo. En mi opinión, la cámara oculta y la banda sonora de peli de terror que acompañaba en todo momento a la imagen no son el lenguaje adecuado para tratar un tema tan delicado.

Lo mejor llegó después con el debate. Allí asistimos a los momentos televisivos más bochornosos que seguramente veamos en semanas. Y es que las intervenciones de los expertos se alternaban con imágenes del trabajo de Risto Mejide en Camboya. Sí, he dicho Risto Mejide. Entiendo que una ONG que además acaba de nacer tenga que tirar de rostros conocidos para dejarse ver, pero permitir que Mejide se disfrace de periodista de investigación no es serio y va en detrimento del rigor de la información.

Lo que más me apena de todo esto es que con más de 120 minutos de programa apenas se escuchó hablar de las causas y mucho menos de las posibles soluciones a este problema.

Despido este artículo dando mi más profunda enhorabuena a los miembros de Protect por la labor que desarrollan en Camboya.

miércoles, 15 de octubre de 2008

CON LA MONARQUÍA HEMOS TOPADO


Vengo dándome cuenta últimamente. Durante estos últimos años. Al principio no sabía o no quería saber. Pero la cosa fue incrementándose. Y cada vez iba a más. Y a más. Y a más. Hasta que llegó el día que se hablaba más de ellos que de la Obregón. Ese día realmente me preocupe. Ese día supe que algo estaba pasando en la televisión. El día que vi como los miembros de la Casa Real tenían más cabida en magazines matinales, informativos, programas del corazón, magazines vespertinos y late night que cualquier otro personaje, ese día, empecé a sospechar.

Si Luis XIV tenía los retratos, las odas, las estatuas ecuestres o Versalles, la monarquía de hoy en día tiene la televisión. Y desde que el Príncipe encontró a su media naranja ha habido un giro radical en la relación entre la Casa Real y los medios de comunicación. La aparición de la monarquía española en televisión se ha multiplicado, convirtiéndose para bien o para mal en contenido habitual de las escaletas de todo tipo de programas. ¿A qué se debe este cambio? No lo sé. Lo que sé es lo que provoca: un aumento en los índices de popularidad y carisma de los miembros de la Familia Real. Ahora no sólo conocemos sus proezas sino que también nos enteramos de sus miserias, lo que les hace mucho más humanos y cercanos a cualquier persona que pasea por la calle. Si tenemos en cuenta la cada vez más cercana posibilidad de sucesión y los miedos e incógnitas que este cambio puede generarles, todo esto parece estar más que pensado. Vamos que los asesores reales seguramente estén en estos momentos sentados en su sofá haciendo zapping.

Operaciones de nariz, yernos cocainómanos y secuestros de revistas a parte, sólo falta que a los de Endemol se les ocurra hacer un reality con Felipe y Letizia de protagonistas… Espero no estar dando ideas.

viernes, 10 de octubre de 2008

AHORA LO ENTIENDO TODO

La agencia OTR PRESS informaba hoy sobre el último fallo de los jefazos de Cuatro. Mientras éstos recibían a los Príncipes de Asturias en las instalaciones de la cadena, tomaban la decisión de retirar de la programación su magazine vespertino Visto y Oído. Después de tres meses agonizando, esta desaparición era previsible.
Sólo hacían falta cinco minutos de programa para preveer que tenía menos esperanza de vida que un espacio cultural en Tele 5.
El magazine, que presentan Raquel Sánchez Silva y Joaquín Prat Jr., es un híbrido fallido entre el difunto Channel nº4, Aquí hay tomate, Está pasando y el resto de programas de la fórmula del directo. Además a esto hay que sumarle, una total ausencia de ritmo, unos contenidos trillados hasta la saciedad y de dudoso interés informativo, unos presentadores incómodos en el formato y sin química entre ellos, algunos colaboradores irritantes y, sobre todo, mucho aburrimiento.
Ayer mientras me fijaba en los títulos de crédito del programa dí con la posible razón de esta cadena de despropósitos. La dirección de Visto y Oído recae sobre Santi Acosta, el impasible ex conductor de Salsa Rosa. Ahora lo entiendo todo.



YA LLEGÓ, YA ESTÁ AQUÍ

Aprovecho la décima entrada a este blog para hablar de la recién estrenada décima edición de un popular programa de televisión. Sí, ha llegado el momento. Voy a hablar de Gran Hermano. Prometo que va a ser rápido y no os va a doler.

Nos tenemos que remontar al pasado 21 de septiembre. En esa noche de domingo se emitió la gala de presentación del reality pionero en nuestro país.
Nos podemos hacer una idea de la envergadura televisiva del acontecimiento: el producto estrella de la cadena más vista, más de cuatro millones de espectadores frente al televisor, la mega-productora de los huevos de oro detrás, mucho dinero en juego y, para más INRI, estrenándose en el prime time de un domingo.
En este contexto, a los guionistas se les ocurrió la brillante idea de incluir a Ismael Beiro entre los concursantes de este año. La idea era infiltrarlo caracterizado y encarnando el papel de un tal Paco. Estaba previsto que esta trama principal se desarrollase durante los próximos días o semanas de concurso, lo que tardase el ganador de la primera edición en ser descubierto. La gracia duró cinco segundos, el tiempo que tardaron los participantes en reconocerlo bajo esa peluca y dentadura postiza de pacotilla. El momento televisivo fue bochornoso.

Señores de Zeppelin, vale que estamos en crisis, pero con el presupuesto que tiene el programa no era preferible contratar a un maquillador en condiciones y no dejar que hiciera ese trabajo el primer becario de producción que pasó por allí. Y mejor dejemos para otro día los patinetes motorizados en los que llegaban los concursantes a la casa. Queda confirmado que los presupuestos elevados no son sinónimo de calidad y buen gusto.


CUANDO ELLOS SON LOS PROTAGONISTAS

Sólo hace falta echar un vistazo a la programación para ver que está plagada de programas pseudo-informativos que a su vez están repletos de reportajes que a su vez están realizados por un sinfín de variopintos reporteros. Y es aquí donde quiero llegar, a los reporteros. Animales callejeros que realizan su trabajo así llueva, granice, truene o abrase el sol. Acostumbrados a lidiar con jefes de prensa, guardaespaldas, afectados, testigos o famosos de medio pelo en el desempeño de su labor.

La realidad es que hay una tendencia efectista en todo este tipo de programas por la que prima la figura del reportero frente a la información que transmite o se supone debe transmitir. El reportero deja de ser mero vehículo para ser dotado de una identidad añadida y así cobrar un protagonismo, muchas veces, inútil.

¿Es todo esto necesario? ¿Es necesario que un reportero se juegue el físico delante de una vaquilla para informar sobre unos encierros? ¿Es necesario el escote hasta el ombligo de una reportera para cubrir la presentación de un libro? ¿Es necesario que un reportero cruce un lago helado para informar sobre la climatología? ¿Es necesario que una reportera se meta en la jaula de los leones durante el reportaje en un parque zoológico? Posiblemente no, pero si mientras lo hacen pasa un huracán, mucho mejor.


 
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