lunes, 30 de marzo de 2009

CÓMO NOS VENDEN LA MOTO

Ayer se dio el pistoletazo de salida al Mundial de F1 y La Sexta estrenó por fin todo el despliegue técnico y humano que tenía preparado para la gran ocasión. La ocasión bien lo merecía. No todos los días se pagan 200 millones de euros por unos derechos de retransmisión.

La F1 ha experimentado un aumento considerable de aficionados en los últimos años. Todo empezó en 2004 con la cada vez más frecuente presencia de Fernando Alonso en los podios de medio mundo y la adquisición de los derechos de su retransmisión por parte de Tele 5. La cadena del grupo Mediaset se volcó en la competición e hizo de la F1 el evento deportivo más seguido por televisión en este país. El romance entre Alonso y Antonio Lobato copaba minutos y minutos de informativos, magacines, programas de entretenimiento o publicidad. Todo valía. Y todo continuó así hasta el fatídico mayo de 2007, cuando Mediapro arrebató de las manos de Vasile los derechos de la preciada competición.

Ayer, La Sexta recogió el testigo y dedicó al Gran Premio de Australia más de ocho horas, retrasando incluso en dos horas la emisión de su informativo. Y ayer, Tele 5 dedicó a la F1 un total de siete segundos. Sí, siete segundos al final de la sección de deportes de su informativo. Quién puede decir que no gocemos de un panorama televisivo de contrastes.

Las televisiones nos dan cada día algún motivo más para dudar de la nitidez de sus informativos y de los intereses que los mueven. Cómo nos venden la moto… pero en este caso tiene cuatro ruedas y lo llaman monoplaza.

lunes, 23 de marzo de 2009

DAVID CHASE VUELVE A LA TELE

De mostrarnos las vivencias de una familia de ítaloamericanos afincada en Nueva Jersey a retratar los entresijos de otra familia, la gran familia del cine. Este va a ser el nuevo paso en la carrera de David Chase, creador de Los Soprano.

Después de escribir, producir y dirigir una serie como Los Soprano, después de seis temporadas, después de éxitos y ventas internacionales, incluso después de dos premios Emmy, Chase se resiste a vivir de rentas desde su chalet de Los Ángeles y vuelve a la televisión con una miniserie sobre la industria cinematográfica de Hollywood.

Bajo el título de A Ribbon of Dreams, extraído de una de las frases célebres de Orson Welles (“una película es un lazo de sueños”), la serie arrancará en el Hollywood de 1913 donde un ingeniero y un vaquero intentan hacerse un hueco en esto del cine. Para ello, empezarán como empleados de D. W. Griffith mientras éste anda inmerso en la preparación de El nacimiento de una nación. Durante la trayectoria ascendente de los dos protagonistas, cruzarán sus caminos con miembros de esa gran familia como John Wayne, John Ford, Bette Davis o Raoul Walsh entre, seguramente, muchos otros.

La serie no tiene fecha de estreno. Sólo sabemos que Chase se encuentra aún trabajando en el guión y que la HBO anda detrás de todo esto. Sólo nos queda soñar y esperar.

sábado, 21 de marzo de 2009

QUÉ NEGRA ES LA VIDA

En la noche de ayer, la televisión aparcó por unas horas a Pedro Almodóvar y Penélope Cruz y, tras tediosas semanas de promoción del cine del manchego, optó por dar minutos al trabajo de otros referentes del cine nacional que no gozan de la suficiente presencia en la pequeña pantalla.

El próximo martes se cumple un año de la muerte de Rafael Azcona y La 2 decidió adelantar el homenaje. Para ello, el programa Versión Española preparó un especial sobre la figura del genial escritor y guionista.
Todo empezó a eso de las diez de la noche con el pase de Plácido, obra maestra de Berlanga, candidata al Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1962 y de la que Azcona fue coguionista. Plácido es una comedia agridulce donde las haya y constituye un demoledor retrato de las incongruencias de la España de posguerra. Una película realizada hace cuarenta y seis años pero con una carga de atemporalidad innegable. ¿A caso hay mucha diferencia entre la campaña navideña “cene con un pobre” de la cinta de Berlanga y las galas solidarias que inundan nuestros televisores durante esas fechas?

Tras la película, el programa conducido por Cayetana Guillén Cuervo reservó una retrospectiva de la carrera cinematográfica de Azcona. Y a través de recortes de entrevistas realizadas al guionista durante sus visitas a Versión Española intercalados con secuencias de algunas de las películas que escribió, pudimos acercarnos un poco más a lo azconiano. Un mundo repleto de gente, en el que todos hablan a la vez y que, de alguna manera u otra, quedan patentes las miserias de cada uno de ellos. Un mundo donde siempre existe el humor, pero con una dosis de amargor.

Rafael Azcona era un hombre del cine, aunque también del teatro, la televisión y las novelas. Un hombre que retrató la sociedad de una época concreta como nadie. Donde la familia, la religión y la moralidad siempre están presentes. Un hombre que cuando le decían que hacía humor negro, contestaba que el humor no es negro, lo que es negro es la vida. Y un hombre que nunca tomaba notas, ya que según él, lo que se te olvida es porque no es importante. Y yo no me acuerdo de más.

Aquí os dejo unos minutos de Plácido. Disfrutadlos.

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jueves, 12 de marzo de 2009

ESTOY HARTO. CAPÍTULO 3


Estoy harto de muchas cosas de la televisión.
Estoy harto de la contraprogramación.
Estoy harto de los programas de autoayuda de Cuatro.
Estoy harto de los anuncios de Jes-extender.
Estoy harto de que siempre suene la misma música.
Estoy harto de la utilización de tanto cebo.
Estoy harto de Ana Rosa y su séquito.
Estoy harto de tanto Salinaaass! y tanto fútbol con fatatas!
Estoy harto de la presencia de grafólogos en los programas.
Estoy harto de los informativos de Telemadrid.
Estoy harto de tanta publicidad encubierta en las series.
Estoy harto de los sketches de Sé lo que hicisteis.
Estoy harto de tanta psicología barata.
Estoy harto de los concursos de call tv.
Estoy harto de tanta importación de formatos americanos.
Estoy harto de ver actores de treinta haciéndose pasar por adolescentes.
Estoy harto de las series de adolescentes.

… y sólo acabo de empezar.

jueves, 5 de marzo de 2009

MALTRATO CATÓDICO

Navegando en Internet me he topado con esta viñeta de El Roto.

Al contemplarla, es inevitable acordarse de la indefensión que sufren, especialmente, los públicos objetivos de determinados programas. Pero sobre todo, me es inevitable acordarme de mi pobre abuelita, sola frente a su televisor y sin nadie que le advierta de que el mundo no es tan peligroso como lo pintan en El programa de Ana Rosa o que no todos los homosexuales responden a los cánones de El Diario de Patricia.

lunes, 2 de marzo de 2009

LA TELEMEDICACIÓN ESTÁ CONTRATELEINDICADA

Suelo esperar hasta tres episodios antes de opinar sobre cualquier programa de televisión. Intento no guiarme por primeras sensaciones, observar concienzudamente y madurar mis ideas. Pero tras lo visto la noche del viernes en Cuatro, estoy dispuesto a saltarme uno de ellos.

El viernes se emitió el segundo de los trabajos de Samanta Villar en el programa de docu-realidad 21 días. Producido por Boca a Boca, 21 días se nos vendió en su día como un novedoso formato de reporterismo por televisión en el que el trabajo del reportero cobraba otra dimensión. Al final ha acabado pareciéndose más a un Callejeros con añadidos en los que se ve como la periodista intenta ponerse durante veintiún días en el lugar de las personas que retrata en sus reportajes.
En el primer episodio vimos como la periodista catalana se sumergía de lleno en la realidad que viven los sin techo durmiendo en la calle, aseándose en baños públicos y alimentándose en comedores sociales. Para la segunda entrega, titulada 21 días sin comer, Villar ahondaba en los trastornos alimenticios a través de las historias de varios enfermos de bulimia y anorexia y de la suya propia al dejar de comer durante el número de días acordado. La reportera empezaba su proceso con la siguiente frase: “[…] tengo una relación sana con la comida y me acepto como soy. He pensado en dejar de comer pero sé que eso no me convierte en una anoréxica.” Entonces, ¿por qué lo hace? ¿Qué demuestra que deje de comer durante veintiún días? ¿Es que a caso se logra una mayor objetividad o tiene mayor valor esa información? Posiblemente no. Posiblemente se trate de un mero recurso efectista más para atraer espectadores y, posiblemente, que Villar se intente colar toscamente en el pellejo de otras personas demuestre pocas cosas.
Desde mi humilde visión, sufrir voluntariamente las consecuencias de una estricta restricción de la dieta no se puede comparar con las consecuencias de una enfermedad como la anorexia, básicamente, porque no la sufres.

Es innegable el valor documental de imágenes como las de Pedro (27 años) encerrándose en el baño después comer ante la impasible presencia de su familia y pareja. O la estampa de Carmen (35 años) admitiendo encontrarse gorda mientras se pasa la mano por sus mejillas succionadas. O cuando contemplamos la estricta rutina de las internas del Hospital General de Ciudad Real. Pero cuando llegan los testimonios de Villar ese valor se diluye. Las declaraciones a cámara de la periodista parecen maniqueas, antinaturales y fruto de las exigencias de un guión.

La televisión podría servir para muchas cosas. Podría servir para informar, para entretener, soñar, educar, denunciar, incluso para perder el tiempo. Pero lo que tengo claro, es que la tele nunca debería adoptar el rol de médico.
La telemedicación no es una práctica justa ni sana para el espectador y decididamente está contrateleindicada.

En su próximo reportaje, Samanta Villar experimentará los efectos del cannabis. Es decir, se pasará veintiún días fumando porros. Con qué reflexiones nos sorprenderá esta vez. Promete y yo no me lo pienso perder.

Os dejo los primeros dos minutos de 21 días sin comer. El resto lo podéis encontrar en Internet. Disfrutadlo.

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