Si algunos post atrás hablábamos de apagones y malas artes en la televisión pública madrileña, hoy vale la pena detenerse en otro modelo de televisión pública que parece haber sido cortado por el mismo patrón. Me refiero al valenciano y a su Canal 9.Durante estos días, la imputación por cohecho de Francisco Camps está provocando que la presencia del presidente en los medios de comunicación se multiplique. Lo curioso, por llamarlo de alguna manera, es que se multiplique en todos menos en los de Ràdio Televisió Valenciana.
El pasado jueves, Camps recibía la citación del juez para declarar como imputado en el caso Gürtel. Los servicios informativos de Canal 9 no informaron de tal acontecimiento informativo hasta la mitad de la última edición de su informativo, dentro del bloque de breves y obviando la condición de imputado del presidente.
Muchos son los que han pedido la dimisión de Pedro García, director general de RTVV, y otros muchos los que no saben que también está imputado por vestirse con trajes de Milano o Forever Young, siempre supuestamente claro.
Mientras, la tele pública valenciana aprende de su prima segunda de Madrid y hace que reine el silencio y la desinformación.
