
Vengo dándome cuenta últimamente. Durante estos últimos años. Al principio no sabía o no quería saber. Pero la cosa fue incrementándose. Y cada vez iba a más. Y a más. Y a más. Hasta que llegó el día que se hablaba más de ellos que de la Obregón. Ese día realmente me preocupe. Ese día supe que algo estaba pasando en la televisión. El día que vi como los miembros de la Casa Real tenían más cabida en magazines matinales, informativos, programas del corazón, magazines vespertinos y late night que cualquier otro personaje, ese día, empecé a sospechar.
Si Luis XIV tenía los retratos, las odas, las estatuas ecuestres o Versalles, la monarquía de hoy en día tiene la televisión. Y desde que el Príncipe encontró a su media naranja ha habido un giro radical en la relación entre la Casa Real y los medios de comunicación. La aparición de la monarquía española en televisión se ha multiplicado, convirtiéndose para bien o para mal en contenido habitual de las escaletas de todo tipo de programas. ¿A qué se debe este cambio? No lo sé. Lo que sé es lo que provoca: un aumento en los índices de popularidad y carisma de los miembros de la Familia Real. Ahora no sólo conocemos sus proezas sino que también nos enteramos de sus miserias, lo que les hace mucho más humanos y cercanos a cualquier persona que pasea por la calle. Si tenemos en cuenta la cada vez más cercana posibilidad de sucesión y los miedos e incógnitas que este cambio puede generarles, todo esto parece estar más que pensado. Vamos que los asesores reales seguramente estén en estos momentos sentados en su sofá haciendo zapping.
Operaciones de nariz, yernos cocainómanos y secuestros de revistas a parte, sólo falta que a los de Endemol se les ocurra hacer un reality con Felipe y Letizia de protagonistas… Espero no estar dando ideas.
Si Luis XIV tenía los retratos, las odas, las estatuas ecuestres o Versalles, la monarquía de hoy en día tiene la televisión. Y desde que el Príncipe encontró a su media naranja ha habido un giro radical en la relación entre la Casa Real y los medios de comunicación. La aparición de la monarquía española en televisión se ha multiplicado, convirtiéndose para bien o para mal en contenido habitual de las escaletas de todo tipo de programas. ¿A qué se debe este cambio? No lo sé. Lo que sé es lo que provoca: un aumento en los índices de popularidad y carisma de los miembros de la Familia Real. Ahora no sólo conocemos sus proezas sino que también nos enteramos de sus miserias, lo que les hace mucho más humanos y cercanos a cualquier persona que pasea por la calle. Si tenemos en cuenta la cada vez más cercana posibilidad de sucesión y los miedos e incógnitas que este cambio puede generarles, todo esto parece estar más que pensado. Vamos que los asesores reales seguramente estén en estos momentos sentados en su sofá haciendo zapping.
Operaciones de nariz, yernos cocainómanos y secuestros de revistas a parte, sólo falta que a los de Endemol se les ocurra hacer un reality con Felipe y Letizia de protagonistas… Espero no estar dando ideas.
