Mostrando entradas con la etiqueta reality. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reality. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de noviembre de 2009

¿QUÉ DEMONIOS NOS ESTÁ PASANDO?

06/10/2009: 4.019.000 de espectadores y un 21,8% de share.
13/10/2009: 4.166.000 de espectadores y un 22,4% de share.
20/10/2009: 3.800.000 de espectadores y un 21,1% de share.
27/10/2009: 3.348.000 de espectadores y un 18,3% de share.
03/11/2009: 3.321.000 de espectadores y un 17,8% de share.

Estos son los resultados cosechados hasta ahora por, el que seguramente será, éxito más inesperado de la temporada: Curso del 63.

Que cada uno saque sus conclusiones.

jueves, 17 de septiembre de 2009

GRAN EGO DE BORJA COBEAGA

Hoy, la edición impresa de El País para Euskadi incluye un artículo de Borja Cobeaga sobre su experiencia en la realización del reality Gran Hermano. El texto se reproduce tal cual a continuación:

"Como dato biográfico curioso, les puedo contar que trabajé durante varios años como realizador en el programa de televisión Gran Hermano. Aparte del aprendizaje profesional que supuso este trabajo, valoro mucho la oportunidad de haber podido observar a seres humanos encerrados en una casa, como si fuera parte de un experimento. No me refiero al tan cacareado "experimento sociológico" que intentaba dignificar y ensalzar las virtudes sociales del programa. Obviamente Gran Hermano no es ciencia, es espectáculo.

Sin embargo, algo se puede extraer del comportamiento humano si ves a una serie de individuos entre cuatro paredes durante semanas y semanas. El problema es que la clase de individuos que están dispuestos a entrar en la casa de Guadalix no son probablemente los más interesantes de observar. El hecho en sí de querer participar en este concurso define su personalidad a la perfección: exhibicionistas, vanidosos, melodramáticos y un sinfín de adjetivos que describen a la mayoría de concursantes del reality más longevo de nuestra televisión.

Ahora que comienza una nueva edición, quiero recordar varios rasgos de personalidad que observé en ese trabajo y que me han servido para escribir guiones y construir personajes de ficción. Aunque también han sido de utilidad para mi vida cotidiana. En Gran Hermano aprendí a desconfiar de aquellos que enarbolaban la bandera de la sinceridad. No sé ustedes, pero cada vez que oigo a alguien decir "yo voy siempre con la verdad por delante", me pongo a temblar. En primer lugar, porque no me lo creo; seguro que mienten más que hablan. Y en segundo lugar porque esa declaración de principios conduce a una barra libre para la falta de educación. El "es que soy sincero" justifica un montón de gestos groseros e innecesarios. Este mesianismo de la sinceridad es un rasgo frecuente en los concursantes. Como también lo es la continua referencia a la envidia. Ante cualquier crítica, el participante medio de Gran Hermano responderá: "Es que me tienen envidia". El tópico dice que la envidia es el deporte nacional. No estoy de acuerdo. Mucho más peligrosa que la envidia me parece la creencia de que uno es envidiado. No sé si tiene nombre (como lo tiene la gula, la ira o la hipocresía) pero habría que ponérselo. Es un cruce entre egolatría y manía persecutoria. También común a todos los concursantes es la obsesión con los espejos. Es cierto que la casa está llena de ellos (detrás están las cámaras que graban los acontecimientos del programa), pero el porcentaje de tiempo dedicado a mirarse en el espejo es brutal. Creo que pasan más tiempo observando su propio reflejo que mirando a sus compañeros.

Podemos llegar a pensar que estos rasgos sólo describen a los grandes hermanos pero es cierto que en la vida diaria nos topamos con comportamientos similares: personas que no hablan para comunicarse sino para escucharse a sí mismas, que ven conspiraciones contra ellos en todo momento, que tienden a hacer una tragedia de cada percance de su vida... Nos parecemos más de lo que creemos a esos tipos encerrados en una casa de la sierra madrileña."

lunes, 14 de septiembre de 2009

ES MI SUEÑO

Doy mi palabra. La próxima vez que oiga a un aspirante a concursante de reality decir que entrar en el programa es el sueño de su vida, no me quedará más remedio que creer en la imagen de los jóvenes que lanza El programa de Ana Rosa.

viernes, 10 de octubre de 2008

YA LLEGÓ, YA ESTÁ AQUÍ

Aprovecho la décima entrada a este blog para hablar de la recién estrenada décima edición de un popular programa de televisión. Sí, ha llegado el momento. Voy a hablar de Gran Hermano. Prometo que va a ser rápido y no os va a doler.

Nos tenemos que remontar al pasado 21 de septiembre. En esa noche de domingo se emitió la gala de presentación del reality pionero en nuestro país.
Nos podemos hacer una idea de la envergadura televisiva del acontecimiento: el producto estrella de la cadena más vista, más de cuatro millones de espectadores frente al televisor, la mega-productora de los huevos de oro detrás, mucho dinero en juego y, para más INRI, estrenándose en el prime time de un domingo.
En este contexto, a los guionistas se les ocurrió la brillante idea de incluir a Ismael Beiro entre los concursantes de este año. La idea era infiltrarlo caracterizado y encarnando el papel de un tal Paco. Estaba previsto que esta trama principal se desarrollase durante los próximos días o semanas de concurso, lo que tardase el ganador de la primera edición en ser descubierto. La gracia duró cinco segundos, el tiempo que tardaron los participantes en reconocerlo bajo esa peluca y dentadura postiza de pacotilla. El momento televisivo fue bochornoso.

Señores de Zeppelin, vale que estamos en crisis, pero con el presupuesto que tiene el programa no era preferible contratar a un maquillador en condiciones y no dejar que hiciera ese trabajo el primer becario de producción que pasó por allí. Y mejor dejemos para otro día los patinetes motorizados en los que llegaban los concursantes a la casa. Queda confirmado que los presupuestos elevados no son sinónimo de calidad y buen gusto.


 
Creative Commons License
Textos e imágenes del blog REALIDAD O TELEVISIÓN by J. Escandell is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License.